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  • Cintia Fraser

ADIÓS AL DIÁCONO HUGO ESNARRIAGA


El diácono Hugo Esnarriaga, nació en Entre Ríos. Trabajó en la empresa de Cítricos y luego de Forestación.

Casado con Graciela del Valle (Tana). Tuvo dos hijos: Gerardo y Natalia.

Se integró a la comunidad parroquial del Espíritu Santo y a la RCC.

Con el Padre Ricardo comenzó a participar de la comunidad de la parroquia Inmaculada del Kilómetro 2. Allí comenzó a transitar y coordinar las comunidades cercanas al Parque Schwelm, Lomas del Paraná y toda la zona del Kilómetro 1, en las pequeñas comunidades.

Comenzó en la Escuela de Ministerios, y luego de 9 años de Formación, fue ordenado por ´´Don Joaquín´´ en la parroquia Inmaculada.

Estuvo en la catequesis de adultos, pre bautismales y celebraciones de los bautismos y de la Palabra en las barriadas de la Zona Oeste de Eldorado.

Por otra parte, el Monseñor Martorell le confío conducción de la Escuela de Ministerios en la cual realizó la sistematización de las fichas y carpetas de datos de cada aspirante al Diaconado y de otros ministerios.


Logró formalizar una currícula de la escuela de Ministerio acuerdo con la CEMIN.

También le confío la conducción de Caritas diocesana en los momentos difíciles de la transición.

Colaboró en la parroquia Sagrado Corazón, especialmente en las comunidades de Lujan y Fátima.

Y últimamente por requerimiento, ayudaba al párroco de la parroquia Espíritu Santo .

Desde siempre se dedicó a la Pastoral Carcelaria/Penitenciaria como laico, como diácono voluntario, luego como Capellán y Delegado de la Pastoral Penitenciaria.

Esta última tarea desarrolló con caridad, dedicación y desvelos. Encarnó el pedido del Señor con los más pequeños y los encarcelados. No solo los visitaba, si no que dedico su vida con un servicio Íntegro, ropa, alimento, limpieza y mas.

Cuidaba no solo de los hermanos privados de su libertad, también fue puente y mano oculta para hacer llegar asistencia a las familias de los internos .

La Pastoral Penitenciaria de la Unidad Penal III de Eldorado, fue a través de su trabajo ejemplo para la Pastoral Penitenciaria de toda la Provincia y a nivel Nacional.

En los encuentros oficiales del Servicio Penitenciario, se podían escuchar los elogios y admiración hacia nuestro hermano. Realmente un Orgullo.

Celebraciones de la Palabra, Adoración al Santísimo Sacramento, jornadas de evangelización y administración de los sacramentos, santo rosario, tenían un lugar privilegiado que tocaba el corazón de los internos Católicos y también evangélicos que participaban de las mismas.


Se nos va un Apóstol del Servicio a los privados de su libertad…

El Señor recompense eternamente su labor, amor y servicio!


Agradecemos al Padre Carmelo por su aporte y palabras.


Gracias Hugo Esnarriaga.

Descansa en paz.


El Grito Misionero

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