40 años de vida diocesana
- rodrigorr0
- hace 4 días
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La diócesis fue creada en 1986 por el Papa San Juan Pablo II mediante la bula Abeunt alterna vice, nombrando como primer obispo a Mons. Joaquín Piña Batllevell. En la Santa Misa participó toda la Diócesis, movimientos laicales, familias, movimientos, diáconos, así como los sacerdotes y el seminario diocesano.
Nuestro Obispo, Mons. Nicolás Baisi, presidió la Eucaristía en acción de gracias por los 40 años de la creación de la Diócesis de Puerto Iguazú y por el segundo aniversario del fallecimiento de Mons. Marcelo Raúl Martorell, en el Santuario Jesús de la Divina Misericordia.

En su homilía, Mons. Baisi evocó los orígenes de la diócesis, señalando que Mons. Jorge Kemerer había solicitado la creación de una nueva jurisdicción eclesiástica para evangelizar mejor esta región de Misiones. Destacó que Mons. Joaquín Piña, jesuita, continuó la obra misionera iniciada 400 años atrás por los jesuitas en estas tierras.
También resaltó el aporte de los misioneros verbitas, recordando que Mons. Kemerer pertenecía a esa congregación y que, junto a ellos, impulsó una intensa acción pastoral que permitió la fundación de numerosas parroquias y comunidades. Señaló que muchas de ellas crecieron y se consolidaron durante el episcopado de Mons. Piña, mientras que en tiempos de Mons. Marcelo Martorell se fortalecieron las vocaciones, la vida religiosa, la fe y las obras de caridad en toda la diócesis.

El Obispo expresó que hay mucho para agradecer a Dios por estos cuarenta años de historia y, citando al salmista, refirió: «¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?». Al contemplar el clero diocesano y los seminaristas, afirmó que tanto Mons. Piña como Mons. Martorell se alegrarían al ver los frutos.
Recordó además que, al fallecer Mons. Martorell, florecieron los lapachos, imagen que comparó con la realidad actual de la diócesis, que continúa floreciendo gracias al trabajo, la oración y la entrega de tantas personas. Destacó especialmente la entrega y la dedicación del recordado obispo, a quien atribuyó una parte importante del crecimiento diocesano.

En el marco del año jubilar por los 40 años de la diócesis, Mons. Baisi afirmó que toda esta historia es una verdadera obra de Dios. Recordó la promesa hecha por el Señor al profeta Isaías, según la cual las naciones acudirían a la montaña del Señor y las armas serían transformadas en instrumentos de trabajo y de paz. Señaló que esta tierra, bendecida por el esfuerzo de tantos trabajadores, también ha sido bendecida por la Cruz de Cristo.
Finalmente, subrayó que la misión de la Iglesia es anunciar a Jesucristo para que todos los hombres lo reconozcan como Señor y encuentren en Él la salvación. Explicó que esta misión se realiza mediante la proclamación de la Palabra de Dios y la celebración de los sacramentos, gracias a los cuales han surgido y crecido numerosas comunidades durante estos cuarenta años. Concluyó recordando la promesa de Jesús: «Yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo», palabras que constituyen el consuelo de la Iglesia.







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