«400 años evangelizando con María»
- rodrigorr0
- hace 5 horas
- 2 min de lectura
Con inmensa alegría y profunda gratitud al Señor hemos celebrado la fiesta de Santa María del Iguazú, en un año especialmente significativo para nuestra Iglesia diocesana. Una vez más nos hemos reunido como Pueblo de Dios para poner nuestra historia, nuestro presente y nuestro futuro bajo la mirada maternal de María, aquella que recibió la Palabra, la guardó en su corazón y la llevó con prontitud a los demás.

Este año nuestra celebración adquiere un significado particular, porque conmemoramos 400 años de la llegada del Evangelio de Jesucristo a nuestras tierras. Cuatro siglos de una historia marcada por el anuncio de la Palabra, la entrega generosa de numerosos misioneros y el testimonio de tantas comunidades que, generación tras generación, mantuvieron viva la fe.

Recordar estos 400 años no significa solamente mirar hacia el pasado. Es, ante todo, reconocer la acción providente de Dios en nuestra historia. El Evangelio anunciado hace cuatro siglos echó raíces en esta tierra y fue creciendo en medio de alegrías, dificultades, encuentros y desafíos. Aquella primera semilla continúa dando frutos en nuestras parroquias, capillas, familias, comunidades religiosas, movimientos, instituciones y en tantos hombres y mujeres que procuran vivir y transmitir la fe recibida.
En esta historia ocupa un lugar especial la presencia de María Santísima, Madre de Dios y Madre de la Iglesia. Ella acompañó desde sus comienzos la evangelización de nuestros pueblos.

Esta celebración también nos encuentra dando gracias por los 40 años de la creación de la Diócesis de Puerto Iguazú, erigida por San Juan Pablo II. Cuatro décadas de camino diocesano en las que el Señor ha ido formando una Iglesia con rostro propio, profundamente arraigada en esta tierra misionera y llamada a anunciar a Jesucristo en cada rincón de nuestra diócesis.
Asimismo, celebramos los 30 años de hermandad con la Arquidiócesis de Hamburgo, un vínculo que a lo largo de estas décadas se ha fortalecido mediante la oración, el encuentro, la cooperación y la fraternidad. La distancia geográfica no ha impedido que nuestras Iglesias particulares puedan reconocerse como hermanas, unidas por una misma fe y una misma misión.
En el marco de estas celebraciones recibimos con gran alegría a una delegación de la Arquidiócesis de Hamburgo, encabezada por su arzobispo, Mons. Stefan Heße. Su presencia entre nosotros ha sido un signo concreto de comunión eclesial y una oportunidad para renovar los lazos de amistad construidos durante estos treinta años.
Como expresión de esta amistad y comunión, la delegación ha obsequiado a nuestra Diócesis un cuadro de San Ansgar —San Óscar—, primer arzobispo de Hamburgo y gran misionero del norte de Europa.

Damos gracias a Dios por estos 400 años de evangelización, por los 40 años de nuestra Diócesis y por los 30 años de hermandad con la Arquidiócesis de Hamburgo. Tres aniversarios que nos hablan de historia, comunión y misión, pero que sobre todo nos invitan a renovar nuestro compromiso con el Evangelio.
400 años después, seguimos evangelizando con María y anunciando con alegría a Jesucristo.






Comentarios